Expresionismo
:El término expresionismo puede aplicarse a la pintura producida desde
principio hasta mediados del siglo XX. No se trata de el nombre de un
grupo específico, sino de un término genérico aplicado a una serie de
artistas. El pintor expresionista, distorsiona deliberadamente la forma
de los objetos que pinta a fin de resaltar la emoción que trata de
expresar en su obra e intensifica el color para resaltar su efecto.
Edvard Munch
Las primeras obras de Munch seguían las normas del arte académico
decimonónico, aunque era visible su interés por avanzar sobre la
expresividad interna del alma humana.
El artista completo su
formación iniciada en la escuela de dibujo de Oslo a través de numerosos
viajes a París, Alemania e Italia. No era pues, un artista aislado sino
que mantenía activos contactos con los pintores de su época, además de
La pintura de Munch combinaba de modo muy eficaz el dibujo cerrado, de
continuidad ondulada a través de un color forzado e irreal. El
expresionismo nórdico se inspira claramente en su producción.
El grito
Obra célebre y símbolo del pasaje del siglo XIX al XX, marca el
descubrimiento de los absimos de la psique. Con arrolladora fuerza la
pintura expresa con una contudencia dificil de igualar. Suelen
identificarse como antecedentes algunas producciones del simbolismo y la obra de Van Gogh.
Munch utiliza una línea continua y ondulante que envuelve las cosas como un sofocate abrazo del que no se puede espacar.
La escena se construye sobre un puente en donde un ocaso irreal
enciende un colorido ficticio en una atmosfera angustiante y
dramática generada por el movimiento violento de los colores.
La figura del hombre, distorsionada, se asemeja a una larva en la que se simplifican los rasgos humanos.
En
síntesis, se trata pues de una pintura tensa que explora los límites
que anticipan lo que luego sería el expresionismo alemán.
Ernst Ludwig Krichner
Las características de este movimiento eran el fuerte componente
gráfico, el uso de una línea angulosa y atormentada, con la que los
motivos se deformaban hasta alcanzar efectos caricaturezcos y el gusto a
los colores duros, a los que se daba un significado emotivo: todos
estos rasgos se hallaban relacionados con la pintura clásica alemana que
se proponía como alternativa al academicismo burgués.Además, podría decirse que superficialmente, estaban emparentados con el Fauvismo en relación al uso de colores vivos.
Pero mientras éstos investigban el color a fin de buscar una unidad a la pintura, los jóvenes artistas de Die Brüke , deseaban hallar para el color un significado simbólico.
Franz Marc
Franz Marc sentía gran aprecio por los animales y hubiera preferido que
el nombre del movimiento refiriera solamente a los caballos, pero Kandinsky quizo agregar la palabra 'jinete'. Coincidieron sí, con el color puesto que el azul era el predilecto de ambos.
Aunque Marc conseguía transmitir con mucha eficacia los movimientos y
las posturas de los animales demostrndo incluso un realimos anatómico y
etológico de zoologo apasionado, el artista tendía a colocar todos los
elementos de la pintura sobre la superficie, ensamblando zonas y areas
de colores límipidos como una vidriera antigua y reluciente.
Ramón María Narváez y de Campos, duque de
Valencia Militar y político español (Loja, Granada, 1799 - Madrid,
1868). Segundón de una familia de labradores acomodados de la pequeña
nobleza andaluza, ingresó en el ejército con sólo quince años. Durante
el Trienio Constitucional (1820-23) se decantó por los partidarios del
liberalismo y tuvo un papel destacado en la lucha contra la sublevación
absolutista de la Guardia Real de Madrid (1822). Ello le obligó a
retirarse del ejército cuando la invasión de los «Cien mil hijos de San
Luis» restableció a Fernando VII como rey absoluto.
Muerto el rey diez años más tarde, Narváez se
reincorporó al ejército y defendió la causa del liberalismo y el Trono
de Isabel II en la Primera Guerra Carlista (1833-40). Ascendió
rápidamente por los éxitos obtenidos en los frentes del Norte (batallas
de Mendigorría, 1835 y Arlabán, 1836), el Maestrazgo, Andalucía y La
Mancha; pero en esas campañas se fue enconando también su rivalidad
personal con Espartero, que habría de degenerar en enfrentamiento
político desde 1838.
La persecución de la que fue
objeto por Espartero le obligó a exiliarse en Francia durante la
Regencia de éste (1841-43); y, dado que su rival había asumido el
liderazgo de la rama progresista de los liberales, Narváez se inclinó
hacia la rama conservadora, convirtiéndose pronto en el máximo dirigente
del partido moderado. Dirigió la sublevación militar que derrocó a
Espartero en 1843 (encuentro de Torrejón de Ardoz), ascendiendo entonces
a teniente general y capitán general de Castilla la Nueva.
En
1844 era llamado a formar gobierno, iniciando una serie de siete
periodos como primerministro de Isabel II: 1844-46, 1846, 1847-49,
1849-51, 1856-57, 1864-65 y 1866-68.
Impulsó la elaboración de la
Constitución de 1845, que se mantuvo vigente hasta 1868,
la reforma fiscal de Mon (1845),
el
Código Penal (1848),
las reformas administrativas de Bravo Murillo.
conformó el Estado español contemporáneo según la ideología
liberal-conservadora de su partido y según su temperamento autoritario,
detuvo el proceso de desamortización de los bienes eclesiásticos,
amordazó a la prensa,
organizó una Administración centralizada y
reprimió los movimientos populares impidiendo tanto el resurgimiento del
carlismo (Segunda Guerra Carlista, 1849) como la extensión a España de
las revoluciones europeas de 1848.
El gran poder que atribuyó a la Corona en la
Constitución de 1845 se vio correspondido con el sistemático
otorgamiento de la confianza regia, que encargaba al «espadón moderado»
la formación de gobierno con independencia de la voluntad del
electorado, permitiendo después la «fabricación» de unasCortes adictas
mediante el fraude electoral; tal tergiversación del sistema político
representativo llevó a los progresistas al pronunciamiento militar y a
la revuelta popular como únicos medios de acceder al poder, lo que
consiguieron en 1854 (contando en parte con el apoyo de Narváez para
derrocar a un gobierno ultraconservador de escasa base social).
Narváez
se mantuvo apartado de la política activa durante el Bienio Progresista y, tras la caída de Espartero en1856, regresó estableciendo un sistema
de alternancia con un partido de vocación centrista, la Unión Liberal
del general O'Donnell. Durante todo el reinado de Isabel II, Narváez
representó el principal soporte del Trono, como jefe indiscutible del
partido moderado y árbitro entre sus tendencias internas; su muerte en
1868 dejó al partido descabezado y dividido, facilitando el triunfo de
la revolución que derrocó a la reina en aquel mismo año. Tras haber
contribuido a vencer la resistencia absolutista,implantó una monarquía
constitucional inspirada formalmente en los principios liberales, pero
la vació en gran parte de contenido con su exagerado autoritarismo y su
política conservadora; su legado es, por tanto, ambiguo, como representante político de las oligarquías de notables locales y grandes
propietarios que sustentaron su régimen.
Las repercusiones de la revolución de París de julio de 1830 se notaron con mayor fuerza en los Países Bajos, donde se produjo un profundo cambio. El reino de los Países Bajos se creó durante el Congreso de Viena para evitar cualquier posible expansión por parte de Francia hacia el norte. Lo formaron entre Holanda y Bélgica, y le dieron el reinado al príncipe de Orange.
Las diferencias entre ambas naciones eran profundas.
Mientras los holandeses eran calvinistas, vivían de la agricultura y el
comercio, los belgas eran católicos e industrializados. También hay que
destacar las enormes diferencias en cuanto a lenguas habladas en el reino,
donde el neerlandés se enfrentaba al flamenco y al francés. Tanto unos
como otros querían que la capital estuviese en su territorio, por lo que
se optó por repartir los organismos oficiales entre distintas
poblaciones, lo que convertía el centro del reino en itinerante.
En 1828, los liberales belgas y los católicos se unieron en un movimiento exclusivamente nacionalista que buscaba la independencia. Pero no fue hasta el estallido de las revueltas en París
cuando se encendieron los ánimos en los Países Bajos. Los belgas
salieron a la calle a manifestarse pidiendo la separación pero la
reacción monárquica fue brutal: el ejército, encabezado por el príncipe
Federico, atacó Bruselas.
No obstante, los sublevados consiguieron
resistir y nombrar un gobierno provisional en dicha ciudad, así como
una Asamblea Constituyente que proclamó la independencia del nuevo
estado. Gracias a la internacionalización de la situación, los belgas
consiguieron el apoyo necesario por parte de Francia y de Gran Bretaña,
quienes en noviembre de 1830 les reconocieron como país independiente.
La Asamblea dotó a Bélgica de una constitución en febrero de 1831.
En ella, se establecía como forma de gobierno la monarquía
constitucional. Pero esto hizo que ahora los belgas se tuvieran que
enfrentar a un nuevo problema: encontrar rey.
Habiendo descartado por completo a la familia de Orange,
se barajaron varios nombres que pudieran encargarse del trono. La lista
se redujo a dos: el duque de Leuchtenberg, hijo de Eugenio de
Beauharnais, y el duque de Nemours, hijo de Luis Felipe de Orleáns.
Este último era el preferido, pero se negó a aceptar el puesto para
evitar futuras acciones por parte de Gran Bretaña. Por eso, contando con
el beneplácito británico, el nombramiento fue para Leopoldo de Sajonia-Coburgo,
viudo de la princesa Carlota de Inglaterra. El plan consistía en que
Leopoldo contrajese matrimonio con la hija de Luis Felipe, quedando así
todos contentos.
Por tanto, el Congreso de Bruselas eligió el 4 de junio de 1831 a Leopoldo de Sajonia-Coburgo como rey de la nueva nación. Las potencias acordaron que Bélgica debería permanecer siempre neutral y Gran Bretaña garantizó la seguridad del nuevo país.
La Constitución que tenían como base de su monarquía parlamentaria
es considerada hoy en día como la expresión más acabada del
liberalismo. Contaba con el reconocimiento de la soberanía del pueblo,
la existencia de dos cámaras elegidas, la separación entre el claro y el
Estado, un sistema judicial independiente y la declaración de derechos
del hombre. Fue un claro triunfo de los postulados liberales y
nacionalistas frente a la artificialidad impuesta por el Congreso de Viena a principios de siglo.
La Independencia de Grecia
La revolución de Grecia de 1821 surgió en el clima de las Revoluciones de 1820 pero tuvo un cariz muy distinto al de resto de países. Las diferencias entre la nación griega y el Imperio Otomano
eran más que evidentes, por lo que los griegos, encabezados por
Alejandro Ypsilantis y Dimitros Ypsilantis, proclamaron la independencia
de Grecia en 1822 en el teatro de Epidauro (Grecia).
A partir de aquí se produciría una reacción en cadena. Por un lado, el Sultán del Imperio Otomano
se alió con Egipto para paliar la rebelión griega. Esto hizo que Reino
Unido, Francia y Rusia apoyasen militarmente a Grecia. Sin embargo, el
apoyo no fue suficiente, ya que estaban luchando prácticamente solos. El
motivo es que, aunque cuando estalló la revolución, Europa entera se conmocionó con las atrocidades realizadas por el Imperio Otomano,
los gobiernos de Francia y del Reino Unido desconfiaban de las
intenciones de Rusia y de la veracidad del conflicto. En resumen, las
primeras contiendas fueron matanzas otomanas que encontraron poca
resistencia por parte de los griegos.
El problema se agravó cuando la escisión
existente dentro de los dirigentes griegos, quienes no eran capaces de
formar un gobierno estable, se juntó con la intromisión egipcia a favor de los turcos. Parecía que todo estaba perdido, pero en 1827, contra todo pronóstico, los helenos consiguieron aprobar una Constitución republicana en la Asamblea Nacional.
Ese mismo año, las potencias europeas
acordaron intervenir en la zona de los Balcanes y eliminaron a la flota
turca el 20 de octubre de 1827. Aprovechando esta coyuntura, el
ejército francés se desplazó hasta Grecia para apoyar militarmente a los
rebeldes griegos. Mientras tanto, los rusos ejercían una importante
presión económica y militar que ahogaba a los turcos.
La situación era imposible de mantener, por lo que el Imperio Otomano pidió un tratado de paz. Este se consumó con la firma del Tratado de Adrianópolis en 1829,
que finiquitaba las guerras ruso-turcas y las posibles aspiraciones
rusas en el sureste de Europa. Además, el Imperio Otomano aceptó
conceder la independencia a Grecia y permitir el libre tránsito por los
estrechos del Bósforo y Dardanelos.
Pero en 1830, las aspiraciones republicanas griegas se frenaron en seco. Francia, Rusia y el Reino Unido suscribieron el Protocolo de Londres,
por el cual la Constitución griega se anulaba y la independencia de
Grecia dependía de su protección. Además, el territorio que los griegos
consiguieron fue bastante inferior de lo que aspiraban a lograr.
En definitiva, la independencia de Grecia fue un éxito relativo.
Aunque consiguieron deshacerse del yugo otomano, no fueron capaces de
disponer de un gobierno liberal, tal y como querían. La intromisión de
las potencias europeas les forzó a adoptar un sistema monárquico que
duraría varias décadas. En comparación con las demás Revoluciones de
1820, la de Grecia fue la más exitosa, ya que al menos lograron mantener su independencia frente al gran Imperio Otomano.
La película cuenta la historia del sacerdote Daens, que vive en el siglo XVIII. Es destinado a Bélgica, y allí descubrirá cómo los obreros de una pequeña ciudad son explotados por un sistema capitalista, controlados por un puñado de ricos que tan solo ansían más y más riquezas, aun sabiendo lo que esto trae consigo: el hambre,
la pobreza y la miseria de estos obreros, que cobran un salario indigno
por sus largas jornadas de trabajo y que en ocasiones son despedidos
tan solo por su edad o por sus ideologías políticas. Daens jugará aquí
un papel importantísimo, adentrándose en el camino de conseguir la igualdad entre todos los ciudadanos, en todos los sentidos.
BIOGRAFÍA
Adolf Daens nació el 18 de diciembre de 1839 y murió el 14 de junio de 1907, fue un sacerdote flamenco y una importante personalidad política belga.
Nacido en una familia numerosa y modesta de Aalst (Bélgica),
Daens se opuso activamente al conservadurismo que existía entonces en
el seno del clero. Su acción política se centró en la defensa del
proletariado y las reivindicaciones igualitarias, y en luchar contra las
injusticias sociales.
Se alió con algunos líderes vecinales, con los obreros y con algunos
socialistas para oponerse a Charles Woeste, diputado del condado. Woeste
era, en cierto modo, el representante de la burguesía de los
propietarios y el abanderado del partido católico; se dedicó a defender a
los propietarios y a conservar el orden social establecido. Fundó el "Christene Volkspartij" (CVP) (partido popular cristiano) en 1894 y más tarde fue elegido diputado en el Parlamento belga,
con el fin de reivindicar los derechos de los obreros y denunciar las
condiciones de trabajo y de vida de éstos. Todo esto aplicando la Rerum Novarum (encíclica del Papa León XIII) como doctrina social y como proyectil intelectual para combatir las injusticias socioeconómicas.
Su combate para mejorar las condiciones de trabajo de los obreros y
de la vida de sus familias le alejaron del sacerdocio. Por otra parte,
fue condenado por su obispo, luego por el Papa y apartado de sus funciones en 1899. Murió en 1907 después de haber pedido perdón a su obispo.
El «daensismo», profundamente humanista, se emparentaría hoy con un socialismo socialdemócrata o una corriente social-cristiana.
La leyenda de una estatua erigida en su ciudad natal con ocasión del 50º aniversario de su muerte resume su empeño: "El trabajador no debe ser ni esclavo ni mendigo, debe ser un hombre libre y próspero".
Louis Paul Boon publicó en 1971 una novela biográfica titulada Pieter Daens. En 1992, el realizador Stijn Coninx, tomando como base la novela mencionada, contó la historia de este sacerdote comprometido en la película titulada Daens.
En 2005, Adolf Daens obtuvo el quinto puesto en la versión flamenca para elegir al “belga más importante” .
León XIII
(Vincenzo Gioacchino Pecci; Carpineto, 1810 - Roma, 1903) Papa romano
(1878-1903). Su familia no tenía grandes medios, pues vivían en una
comarca montañosa y pobre. Entró a la edad de ocho años (1818) en el
colegio jesuita de Viterbo; en 1824 se trasladó al también jesuita
Colegio Romano. Se mostró extraordinariamente dotado para el estudio del
latín, adquiriendo entonces el gusto por componer poesía en esta
lengua. En 1832 se doctoró en Teología. Los cinco años siguientes los
empleó en el aprendizaje del derecho civil y canónico, en la Academia de
Nobles. Al finalizarlos fue ordenado sacerdote (1837).Muy pronto pasó al servicio del papa Gregorio XVI, quien
le encomendó tareas diplomáticas, primero como delegado pontificio en
las ciudades italianas de Benevento, Perugia y Spoleto (1838-1843), y
luego como nuncio en Bélgica (1843-1846). En este tiempo viajó por los
vecinos países de Alemania, Francia e Inglaterra, visitando sus
complejos industriales. En 1846 fue nombrado obispo de Perugia. En esta
sede reorganizó toda la actividad pastoral e incluso restauró la
catedral y el seminario. Como consecuencia de su buen quehacer fue
elevedado al cardenalato en 1853.Durante unos
veinticinco años apenas estuvo en Roma, al mostrarse contrario al
Secretario de Estado Antonelli. En ese tiempo se dedicó al gobierno de
su diócesis y al pensamiento. Uno de sus temas de reflexión fue la
universalidad de la Iglesia, llegando a la conclusión que los problemas
exclusivamente italianos suponían un excesivo lastre para que fuese
plenamente percibida esa universalidad. También se
mostró firme frente a las autoridades civiles (en 1860 Perugia fue
integrada en el reino de Italia), que ponían trabas a la Iglesia
católica. No obstante, entre 1874 y 1877 publicó varios documentos
pastorales de tono conciliador. Una vez muerto Antonelli, el Papa Pío IX
le nombró cardenal-camerlengo (1877), de modo que se trasladó a Roma.
Era una muestra de confianza, pues en caso de muerte del pontífice sería
el quien se ocupase de gobernar interinamente la Iglesia. Así ocurrió
el año siguiente, encargándose él de la convocatoria del nuevo cónclave
que elegiría al sucesor.Este cónclave duró apenas
dos días, del 18 al 20 de febrero, y en él se eligió al cardenal Pecci
por amplia mayoría. Tenía entonces 69 años. Delgado, enérgico pero de
buen caracter y con flexibilidad, adoptó el nombre de León XIII, en
honor de León XII. Era el primer Papa elegido después de la pérdida de
los Estados Pontificios, en una época de importantes cambios políticos y
sociales. A ellos tuvo que atender en su pontificado.
(Leopoldo Alas y Ureña, también conocido por su seudónimo Clarín;
Zamora, 1852-Oviedo, 1901) Novelista español. Aunque nació en Zamora,
donde su padre había sido nombrado gobernador civil, era de familia
asturiana y a partir de los siete años vivió en Oviedo, ciudad a la que
le uniría una estrecha relación y que se convertiría, de alguna manera,
en la protagonista de su obra maestra, La Regenta. Estudió en
Oviedo, con brillantes calificaciones, tanto en el colegio como en la
universidad. Muy joven manifestó una exaltada afición por la literatura y
una notable aptitud para el teatro y el periodismo satírico.
La
revolución de 1868 despertó sus simpatías por la causa republicana y
liberal, y sus años en Madrid (1871-1882), donde estudió filosofía y
letras y se doctoró en leyes, le permitieron tener contacto con el
círculo intelectual krausista, cuya influencia, muy en especial de su
profesor Francisco Giner de los Ríos, fue decisiva en su formación.
Con el seudónimo de Clarín, se convirtió, a
partir de 1875, en uno de los colaboradores más activos de la prensa
«democrática». En 1883 contrajo matrimonio y obtuvo la cátedra de
economía y estadística en la Universidad de Zaragoza. Al año siguiente
logró su traslado a la Universidad de Oviedo, donde enseñó derecho
romano, actividad que alternó con las de articulista y escritor.
Sus
artículos literarios y satíricos, publicados mayoritariamente en la
revista Madrid Cómico, alcanzaron gran popularidad, pero su mordacidad
le valió numerosas enemistades e incluso algún duelo. A su llegada a la
capital asturiana, emprendió la redacción de La Regenta, cuyo primer volumen aparecería en 1884. Dentro de su producción crítica destacan los Folletos literarios, una serie de ocho opúsculos publicados entre 1886 y 1891.
Lector
infatigable y estudioso concienzudo, sus más de dos mil artículos
filosóficos, políticos y literarios publicados lo convirtieron en el
mayor crítico literario de su tiempo, y en una autoridad intelectual
influyente y respetada. Su ideología progresista y su adscripción a la
ética liberal del krausismo entroncan con la voluntad política,
característica de ese fin de siglo, de superar la tradicional inercia
cultural española.
Sin embargo, a partir de 1890, al
sentir que no pertenecía a ninguna de las clases sociales
históricamente activas y despreciando a una burguesía cuya única
aspiración se limitaba al beneficio, poco a poco sustituyó ese dinamismo
histórico por una moral más bien individual que reivindicaba la
emancipación del hombre por la cultura. Para él, la posibilidad del
progreso social estaba íntimamente ligada al progreso moral del hombre.
Esa nueva orientación lo llevó a concentrarse más en su
obra literaria y a revisar sus convicciones positivistas. Sin alejarse
definitivamente de la ciencia, relativizó su poder y centró sus
esfuerzos literarios en la descripción de la interioridad humana. Para
Clarín, no hay valor auténticamente humano que no sea valor de
interioridad. De ahí sus implacables críticas a la Iglesia institucional
y su repugnancia por la falsedad, la impostura y la hipocresía,
componentes centrales de la sociedad provinciana y decadente que
describe magistralmente su novela La Regenta.
El
centro de su pensamiento filosófico y religioso se articula entre el
reconocimiento del poder de la razón y la permanente intuición del
misterio. El «realismo humano» de Clarín adopta las enseñanzas de
movimientos y personajes tan dispares como el naturalismo de Victor
Hugo, el psicologismo de Bourget o el racionalismo espiritual de Renan.
Si bien es indiscutible que la gran obra que deja Clarín es su novela La Regenta,
sus relatos breves y su teatro son parte insoslayable de su producción y
destacan por la ironía y la ternura inteligente. En cuanto a su
vocación teatral, en 1885 estrenó Teresa, obra considerada actualmente como uno de los intentos más notables de renovación del teatro español del siglo XIX.
Benito Pérez Galdós nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1843, hijo de Sebastián Pérez,
teniente coronel del Ejército y de Dolores Galdós. Desde niño fue aficionado a la música, al dibujo y
a la literatura. Es en opinión general, el mayor novelista español después de Cervantes.
A los diecinueve años se traslada a Madrid . Allí conocería a don Francisco Giner de los Ríos,
fundador de la Institución Libre de Enseñanza, quien le alentó a escribir y le orientó hacia el krausismo.
Durante los primeros años de su estancia en la corte frecuentó redacciones y teatros. Escribió en La
Nación y en El Debate.
La fontana de oro (1870) , La sombra (1871)y El audaz (1871) fueron los títulos de sus
primeras novelas, que revelan todavía una influencia del Romanticismo. Publicó artículos políticos en
la Revista de España y algo de ellos, así como el ataque al régimen anterior a la Revolución de 1868
y el inmovilismo de la tradición, se plasma en sus obras de tesis de la misma época: Doña Perfecta
(1876), Gloria (1877), La familia de León Roch (1878)y Marianela (1878).
Abre el camino al Naturalismo con La desheredada (1881), la primera de sus novelas
contemporáneas a la que le seguirán El doctor centeno (1883), Tormento (1884) y La de Bringas
(1884). El amigo manso (1882) es una de las creaciones más originales de Galdós. Lo prohibido
(1884-85) es la novela galdosiana más impregnada de Naturalismo. Fortunata y Jacinta de 1886-7
es un vasto mural donde la historia, la sociedad y el perfil urbano de Madrid sirven de fondo a un
argumento que presenta a dos jóvenes enamoradas del mismo hombre.
De su vida íntima sabemos que tuvo una hija ilegítima y amoríos con Emilia Pardo Bazán .
Nunca se casó pero plasmó su tipo ideal de compañera en una mujer ya mayor: Teodosia Gandarias ,
en el drama Pedro Minio (1908). Constantemente predicó un tipo de amor más libre, que veríamos
en Realidad y Tristana, aunque se opuso a las costumbres demasiado licenciosas.
En 1873 aparecieron las dos primeras series de los Episodios Nacionales. Leyó a Balzac ,
a los novelistas rusos y a Dickens de quien tradujo Pickwick papers. Aprovechó las rápidas
apreciaciones e indicaciones sobre sus países. Acusó a los escritores contemporáneos de incapaces
de describir la vida de su tiempo. Sólo excluyó de sus ataques a Fernán Caballero y a José María
Pereda. Urgió a los otros escritores a tomar las grandes conclusiones de los problemas sexuales y
espirituales de la clase media urbana de su época como principal fuente de inspiración. Sus últimos
escritos teóricos añaden poco a estas ideas. Merecen citarse el prólogo a El sabor de la tierruca de
Pereda, un memorial dirigido a la Real Academia Española y el prólogo a la tercera edición de La
Regenta, de Clarín.
Al final de la década de los 80 y a comienzos de la siguiente publica Miau (1888), La
incógnita (1889), Torquemada en la hoguera (1889), Realidad también en 1889 y Ángel Guerra
de 1891, en donde experimenta una nueva manera de novelar. Los problemas éticos aparecen en
Tristana (1892), Nazarín (1895), Halma (1895) y Misericordia (1897). Frecuentemente (como en
Nazarín o Misericordia), sus novelas parecen recordar a Dostoievski. Su penetración psicológica ha
sido igualada pocas veces. Entre sus características más definidas se cuentan un estilo personal
vigoroso y muy marcado; un gran conocimiento de la locura y la esquizofrenia (no hay que olvidar su
interés por Don Quijote) raramente preciso; un efectivo y sistemático manejo del simbolismo
(evocador de su propia desilusión por la debilidad de España) y una conmovedora lástima por la gente
que pretende elevarse de la bondad a la santidad.
Las obras dramáticas de Galdós fueron frecuentemente críticas por tener un carácter
esencialmente novelesco. Ciertamente, adaptó para el teatro sus propias novelas Realidad en 1892,
La loca de la casa en 1893, Doña Perfecta en 1896, El abuelo en 1904 y otras, que fueron acogidas
con éxito por el público y por la crítica. Electra, por motivos políticos o, en todo caso, extraliterarios,
constituyó un acontecimiento nacional. El autor nunca había sido tan serio, tan cuidadoso y preocupado
como en estos dramas. Hemos de indicar que estas cualidades se hallaban en el teatro español de aquel
tiempo. Su influencia para la escena posterior fue benigna. En sus últimos años la oposición creciente
se vio patente en la candidatura rechazada y poco después aceptada de la Real Academia. Le dolió
que la generación del 98 no le considerara su mentor. La concesión del premio Nobel de literatura a
Echegaray (autor muy inferior y de escasa valía) lo consideró un mazazo a la mejor literatura española
de su tiempo. En 1912 quedó ciego , aunque no por ello sufrió menos la insolvencia en sus últimos años.
Por entonces escribió una tercera, cuarta y, finalmente, quinta serie de Episodios nacionales entre
1898 y 1912; de la última serie únicamente aparecieron seis volúmenes, quedando así incompleta.
En cuanto a su vida política fue elegido diputado a Cortes por Guayama en 1886. En 1907
encabezó la lista a la candidatura de la Conjunción Republicano-Socialista por Madrid.
La labor de Benito Pérez Galdós fue la de transformar el panorama novelesco español de
aquella época. Dejó al lado el romanticismo y avivó el realismo español, dotando tanto de una gran
expresividad a la narrativa como de nuevas formas aptas para el entendimiento del mundo y de la obra.
Sus Obras
Novelas
La Fontana de Oro (1870)
La sombra (1870)
El audaz (1871)
Doña Perfecta (1876) Gloria (1877)La familia de León Roch (1878)
Teatro
Quien mal hace, bien no espere (1861)
La expulsión de los moriscos (1865)
Un joven de provecho (1867)
Realidad (1892)
(Greenock, Reino Unido, 1736-Heathfield Hall,
id., 1819) Ingeniero escocés. Estudió en la Universidad de Glasgow y
posteriormente (1755) en la de Londres, en la que sólo permaneció un año
debido a un empeoramiento de su salud, ya quebradiza desde su infancia.
A su regreso a Glasgow en 1757, abrió una tienda
en la universidad dedicada a la venta de instrumental matemático
(reglas, escuadras, compases, etc.) de su propia manufactura. En la
universidad tuvo la oportunidad de entrar en contacto con muchos
científicos y de entablar amistad con Joseph Black, el introductor del
concepto de calor latente. En 1764 contrajo matrimonio con su prima
Margaret Miller, con la que tuvo seis hijos antes de la muerte de ésta,
nueve años más tarde.
Ese mismo año (1773) observó
que las máquinas de vapor Newcomen desaprovechaban gran cantidad de
vapor, y en consecuencia, una alta proporción de calor latente de cambio
de estado, susceptible de ser transformado en trabajo mecánico. En 1766
diseñó un modelo de condensador separado del cilindro, su primera y más
importante invención, que permitió lograr un mayor aprovechamiento del
vapor, y mejorar de este modo el rendimiento económico de la máquina.
Esta mejora constituyó un factor determinante en el avance de la
Revolución Industrial.
En 1768 se asoció con John Roebuck para construir su
propio modelo de máquina de vapor, que patentó un año más tarde. Tras la
quiebra de Roebuck en 1772, se trasladó a Birmingham dos años más tarde
para compartir la explotación de su patente con Matthew Boulton,
propietario de Soho Works, y con ello se inició una colaboración que se
mantuvo por espacio de veinticinco años. En 1776 contrajo segundas
nupcias con Ann MacGregor, quien le dio dos hijos más.
Entre
otras importantes mejoras en las máquinas de vapor se le deben la
máquina de doble efecto, cuyos pistones suben y bajan alternativamente
(patentada en 1782), el regulador de fuerza centrífuga para el control
automático de la máquina y, en 1784, el paralelogramo articulado, una
disposición de rodetes conectados que guían el movimiento del pistón.
En
1785 ingresó formalmente en la Royal Society londinense. Aunque el
éxito económico de sus invenciones fue rotundo, a partir de 1794 se fue
distanciando paulatinamente de la actividad industrial. Así mismo, fue
miembro de la Lunar Society de Birmingham, integrada por un grupo de
científicos y escritores promotores del avance del arte y la ciencia.
LA MÁQUINA DE VAPOR
Una máquina de vapor es un motor de combustión externa que transforma la energía térmica de una cantidad de agua en energía mecánica. En esencia, el ciclo de trabajo se realiza en dos etapas:
Se genera vapor de agua por el calentamiento en una caldera cerrada herméticamente, lo cual produce la expansión del volumen de un cilindro empujando un pistón. Mediante un mecanismo de biela - manivela, el movimiento lineal alternativo del pistón del cilindro se transforma en un movimiento de rotación que acciona, por ejemplo, las ruedas de una locomotora o el rotor de un generador eléctrico. Una vez alcanzado el final de carrera el émbolo retorna a su posición inicial y expulsa el vapor de agua utilizando la energía cinética de un volante de inercia.
El vapor a presión se controla mediante una serie de válvulas de entrada y salida que regulan la renovación de la carga; es decir, los flujos del vapor hacia y desde el cilindro.
El motor o máquina de vapor se utilizó extensamente durante la Revolución Industrial, en cuyo desarrollo tuvo un papel relevante para mover máquinas y aparatos tan diversos como bombas, locomotoras, motores marinos, etc. Las modernas máquinas de vapor utilizadas en la generación de energía eléctrica no son ya de émbolo o desplazamiento positivo como las descritas, sino que son turbomáquinas; es decir, son atravesadas por un flujo continuo de vapor y reciben la denominación genérica de turbinas de vapor. En la actualidad la máquina de vapor alternativa es un motor muy poco usado salvo para servicios auxiliares, ya que se ha visto desplazado especialmente por el motor eléctrico en la maquinaria industrial y por el motor de combustión interna en el transporte.
Máquina de vapor en funcionamiento. Por la flecha roja a la izquierda
entra el vapor calentado, la válvula inmediata se puede cerrar para
detener la máquina —dependiendo de la presión—. Por la flecha azul
derecha sale el vapor ya pasado el circuito.
En la máquina de vapor se basa la Primera Revolución Industrial
que, desde fines del siglo XVIII en Inglaterra y hasta casi mediados
del siglo XIX, aceleró portentosamente el desarrollo económico de muchos
de los principales países de la Europa Occidental y de los Estados Unidos. Solo en la interfase que medió entre 1890 y 1930 la máquina a vapor impulsada por hulla dejó lugar a otros motores de combustión interna: aquellos impulsados por hidrocarburos derivados del petróleo.
Muchos han sido los autores que han intentado determinar la fecha de
la invención de la máquina de vapor atribuyéndola a tal o cual inventor;
intento que había sido en vano, ya que la historia de su desarrollo
estaba plagada de nombres propios. Desde la recopilación de Herón hasta
la sofisticada máquina de James Watt, son multitud las mejoras que en Inglaterra y especialmente en el contexto de una incipiente Revolución Industrial
en los siglos XVII y XVIII condujeron sin solución de continuidad desde
los rudimentarios primeros aparatos sin aplicación práctica a la
invención del motor universal que llegó a implantarse en todas las
industrias y a utilizarse en el transporte, desplazando los
tradicionales motores, como el animal de tiro, el molino o la propia fuerza del hombre. Jerónimo de Ayanz y Beaumont,
militar, pintor, cosmógrafo y músico, pero, sobre todo, inventor
español registró en 1606 la primera patente de una máquina de vapor
moderna, por lo que se le puede atribuir la invención de la máquina de
vapor. El hecho de que el conocimiento de esta patente sea bastante
reciente hace que este dato lo desconozca la gran mayoría de la gente.